Voces de la comunidad forense

 Primer  periódico  virtual  de  divulgación  pericial  en  México

Edición No. 3, Mes de Noviembre del 2004

México DF

 

¿Cómo utilizar la Ciencia y la Tecnología para descubrir lo ocurrido?

 

 

¿Cómo determinar si una víctima murió por asfixia en un accidente por incendio o murió con anterioridad? Si la sangre contiene monóxido de carbono, con gran probabilidad la víctima respiró los gases y murió con posterioridad al inicio del incendio. En caso contrario, perdió la vida antes de producirse el fuego y comenzamos a sospechar... Un ejemplo, tal vez macabro, de las pistas que rastrean los investigadores forenses.

Siguiendo en esta línea, los forenses conocen perfectamente que el proceso de descomposición no es el mismo en el agua que en tierra. Al cabo de una semana o más, los cambios químicos en un cuerpo hacen que el abdomen se llene de gas y el cuerpo ascienda. Así se recuperan a muchos ahogados. Para determinar el lugar exacto de fallecimiento se atienden a la salinidad o a indicadores tan sutiles como las diatomeas - seres microscópicos que viven en el agua- presentes en órganos internos. Su existencia indica que la víctima estaba viva al introducirse en el agua y proporciona indicios de dónde ocurrió el hecho. Sorprendente de nuevo, ¿verdad?

¿Cuándo ocurrió ó de quién se trata?

Observen que en los párrafos anteriores hemos usado conceptos procedentes de la química y la microbiología para obtener respuestas. Ese es el espíritu multidisciplinario de las ciencias forenses.

Hace 3000 años en China se utilizaron por primera vez las huellas dactilares como prueba de identidad personal. Desde entonces la ciencia forense y la investigación técnica y científica del crimen ha evolucionado sin cesar. SI HAY UNA CIENCIA MULTIDISCIPLINARIA ES LA FORENSE: los antropólogos forenses estudian huesos y traumatismos, los odontólogos analizan huellas dentales, los expertos en indicios microscópicos obtienen información a partir de pelos y fibras, polen o tierra, los peritos en balística determinan qué armas de fuego se utilizaron en un crimen o los biólogos analizan sangre, saliva o semen e incluso sudor. Y para ello se utilizan las técnicas más modernas: PCR, electroforesis, cromatografía o espectrometría de masas. Veamos algún ejemplo más concreto. 

La determinación de la hora de la muerte de una víctima, llamado cronotanatodiagnóstico, es una información evidentemente necesaria en el esclarecimiento de los hechos. ¿Qué métodos utilizan los investigadores forenses? El método más seguro es tomar la temperatura interna que baja aproximadamente un grado por hora durante las doce primeras horas. En las siguientes doce horas este ritmo se reduce a la mitad. Por supuesto las condiciones ambientales pueden variar esta estimación. ¡Esto es termodinámica! Otros indicios son el rigor mortis, que aparece cuando la química del cuerpo humano pasa a un estado ácido en vez de alcalino. Los músculos, inicialmente relajados tras la muerte, se ponen rígidos. El proceso comienza en los párpados y baja paulatinamente hasta llegar a las piernas. Otro indicador del momento del óbito, menos conocido popularmente, es el livor mortis o contusiones de la muerte: los glóbulos rojos acaban decantándose por gravedad hacia la zona corporal en contacto con el suelo. Al romperse los glóbulos rojos, y si el cadáver no ha sido movido, adquiere en la zona de decantación un fuerte color. Por ejemplo, en un envenenamiento por monóxido de carbono ese color es rojo y en el caso del cianuro es rosado. ¡Esto es bioquímica!  Y se sigue progresando científicamente en este asunto. John Coe descubrió, hace poco, que los glóbulos rojos al desagregarse en el livor mortis desprenden potasio a un ritmo lento y constante en el humor vítreo del ojo. La concentración del potasio indica de una forma fiel la hora de la muerte.

Cuando la determinación del momento de una defunción pasa de horas a días, aún así existe la posibilidad de estimarlo. Es una de las labores de los muy poco conocidos entomólogos forenses: la presencia de cresas, crisálidas, hongos u otros insectos son indicadores fiables. ¡Y esto es entomología, es decir, la ciencia que tiene por objeto el estudio de los insectos! Una deducción sorprendente, ¿no creen?

¿Esta teoría científica o herramienta tecnológica puede ser útil para desentrañar el quid de los hechos? Entonces: bienvenida sea la técnica o la idea por remota que sea su procedencia. Los especialistas forenses, o sea, los peritos forenses, se sirven del mismo yeso que los odontólogos para hacer moldes de huellas de pisadas o ruedas. ¡Y ya tenemos la odontología presente! Si la huella está en la nieve se utilizan pulverizadores con una cera especial que endurece la nieve lo suficiente como para extraer un molde. Pueden deducir la forma de andar a partir de los detalles de la huella de una pisada. Pueden extraer muchísima información a partir de las marcas de herramientas o las huellas dentales de un mordisco en la comida. Todavía hoy las fichas dentales contribuyen más que ninguna otra información a la identificación de cadáveres. Aún los archivos dentales o médicos poseen ventajas sobre las huellas dactilares o el ADN porque están mucho más extendidos sobre la población.

Sigue en la siguiente página..  

   

¿Qué son las Ciencias Periciales?

 

Etimológicamente significan el saber o conocimiento de la pericia. Son sinónimo de Ciencias Forenses o Ciencias Auxiliares del Derecho Penal.

 

La práctica forense es multidisciplinaria

Es equivocado pensar que sólo los abogados y los médicos llevan a cabo prácticas forenses en su desarrollo profesional.

“Forense”, es un concepto que se relaciona a los tribunales y a sus audiencias; y a los procedimientos legales aplicados a ellos.

Cualesquier persona que tenga un amplio conocimiento especializado en alguna ciencia o arte, puede prestar auxilio a las instancias públicas en el quehacer de la administración de justicia, es decir en la práctica forense.

Página 1